31 ene. 2010

En tonos grises


Enero se acaba, se lleva su frío, su lluvia, su nieve .... y nos deja veintiocho días por delante para que rematemos aquello que se nos quedó a medias. Ese libro con el que nos acostamos cada noche sin que termine de robarnos el sueño; esa película que, sin saber por qué, no terminamos de ir a ver; ese correo que llevamos días y días postergando sin razón aparente; esa tarde con palabras a medias y mermelada que no acaba de darse ...


Pensaba disfrutar de mis últimos días de vacaciones a lo largo de estos veintiocho que tenemos encima, pero ... ahora, no lo tengo claro del todo. Tal vez espere a los próximos treinta y uno, para cargar la pila frente a los treinta restantes ... Por otro lado, tengo tantas ganas de ver el mar, de relajarme, de olvidarme un poco de todo y de todos que no sé si aguantaré ....


Dudas y más dudas, a veces tengo la sensación de que soy una duda andante, así, en absoluto. Pensé que esto cambiaría con la edad pero veo que va de serie y no hay nada que hacer al respecto. Bueno, algo sí, acostumbrarse a vivir en la duda constante. No queda otra, me parece.

Fotografía: Antonio Fortes (ese, ese mismo, el que luego se queja de las fotos que elijo)


24 ene. 2010

Si es lo que toca ....




Las semanas pasan cada vez más deprisa pese a que los días, contados uno a uno, se hacen insoportablemente lentos. Al menos, ha dejado de llover, el cielo se ha abierto y una mínima claridad envuelve este domingo.




Hoy tocan lentejas cumpleañeras, hace una semana fueron fabes devolución-renta, el próximo fin de semana tal vez estemos ante un cocido preaviso-de-despido ... Esto de mezclar comida con asuntos importantes debe ser muy nuestro porque repetimos bastante.




Antes de que me dé cuenta estaré de nuevo en la oficina, vocalizando mantras en silencio e intentando tomármelo todo con calma, con mucha calma. Cada día que pasa se hace un poco más difícil vivir la cotidianidad con el futuro asomando la nariz, pegadito a cada comentario, a cada movimiento de ratón, a cada decisión adoptada. No puedo evitar pensar que lo ideal sería poder teletransportarse a ese mañana que está tan cercano y al mismo tiempo tarda tanto en llegar. Abrir el grifo, dejar correr el agua y observar como los últimos veinte años de mi vida se escapan por el sumidero, lentamente, sin prisas, permitiéndome observar cada detalle, cada sonrisa y cada mosqueo inútil. Total ... ¿qué son veinte años analizados al milímetro? Nada, una gota de agua, un instante, una respiración entrecortada, un momento apenas que se va sin dar la lata ...




6 ene. 2010

Naturalezas




Dicen que cuando uno pide muy poco se suele quedar con nada. Dicen que hay que solicitar en exceso para obtener algo de lo mucho que se desea. Dicen que primero hay que pensar en uno mismo sin esperar encontrar en otro lo que necesitas. Dicen, dicen, dicen...




Tal vez, con la edad, aprenda. Puede que cuando sea una ancianita, modifique mi forma de actuar, pensar y sentir al respecto. De momento, conservo esa mala educación recibida que me lleva a ofrecerme a manos llenas sin pensar si los demás entenderán o no el gesto. Es mi naturaleza, le dijo el escorpión a la rana, ¿no?




Lo único especial que para mí seguía teniendo este día antaño mágico era escuchar la voz de mi sobrina recién levantada, con la legaña puesta y con el grito brillante en la garganta. Sólo por eso merecía la pena soportar las famosas fiestas, los floripondios en cada esquina, la música navideña y demás fanfarrias de estos días. Este año no ha podido ser, otra cosa más que apuntar en el debe de la vida. Y conste que había comenzado el año con ganas, ¿eh?. Sois testigos de ello: pintando con colores los nuevos días. Pero ... es lo que hay, no vale la pena lamentarse por ello.




Me podría tirar de los pelos, pero, dada mi larga cabellera, acabaría estirando las pocas neuronas que me quedan, y, la verdad, los tiempos no están para eso. Mejor tragarse la bilis, de un sorbo, y esperar que el mañana nos ofrezca algo con lo que sonreír, como dice mi plural, tenemos amor de sobra (un poco de pastelazo, de cuando en cuando, no está mal), y comiditas ricas que degustar (las que hace él, claro, yo sólo entro en la cocina para fregotear).




A todo esto ..... ¿mañana ya es un día normal, no? Pues eso, que ustedes lo disfruten.










3 ene. 2010

Inaugurando


Esto de rellenar un espacio en blanco tiene un aroma especial. Dadle un papel a un niño, un lápiz y .... preparaos para alucinar. Pueden comenzar en una esquina, tímidos, y negarse a seguir, pero, en cuanto les dejes un rato tranquilos, irán avanzando hasta rellenar de color todo lo blanco y dejar su marca en todo el espacio posible ... Somos así, los humanos, acaparadores, devoradores, deseosos de dejar nuestro impronta en el mundo.


Un año nuevo tiene mucho de inicio y algo de esperanza ... un puente a vaya usted a saber dónde, una nueva posibilidad, un todavía es posible. Quien diga que no espera algo diferente, miente; quien confiese que es un mero trámite, no está diciendo la verdad; quien se exprese indiferente a la novedad, esconde algo ... Estamos ante una página nueva, blanca, inmaculada ... ¿cómo no sentir un cierto hormigueo en los dedos?


Por mi parte, estoy deseando mancharme las yemas de tinta y empezar a colorear mi mundo ... un poquito de rojo por aquí, algo de amarillo por allá, esa esquina la quiero de verde, esa otra de azul .... Color, color y más color, que bastante negro y gris he tenido ya.


Sin pasarse, que quien mucho pide se queda luego relamiéndose las heridas ... un poquito sólo, una pizca apenas, que casi no se note pero que sea suficiente para alegrarme la vida.


Hasta que me ponga con la paleta, me quedo con este dibu de mi sobri, de hace unas semanas. Llegó pidiendo pinturas y terminó sentada ante el ordenador ... No veo mejor manera de iniciar este año que junto a sus colores .... de verdad que no.