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2 nov 2010

Tres años y dos días



Existen personas únicas que se vomitan para fuera sin quedarse nada en su interior. Cuando uno está frente a ellas siente cómo se derrochan, cómo se entregan, cómo se licuan a borbotones. Da pavor observar esa hemorragia personal tan sin sentido, tan imposible de contener. El yo que les es propio desaparece entre las manos de aquellos que les rodean sin que sea necesaria palabra alguna para que se produzca dicho milagro.

Hace tres años y dos días Mario apareció por entre los muslos de su madre, sin llorar apenas, casi como pidiendo disculpas por presentarse. Desde aquel instante, todo cambió en la vida de sus dos mujeres, no porque él lo pidiera, ni lo forzara, ni lo solicitara mediante chantaje: las cosas son como son y nada fue ya como era antes.

Ha dejado atrás la lengua de trapo, es educado, sensible, divertido ... Comparte lo que tiene, acepta lo que le dan, idolatra a su hermana y dirige siempre la última mirada a su madre, antes de hacer esa travesura infantil que sabe de antemano que tendrá consecuencias. Llegó en el peor momento, pero, él no lo sabe. Esperemos que, cuando lo comprenda, mantenga la sonrisa, la caricia, la ilusión en la mirada .....



13 feb 2010

Canguros y sonrisas


Con dos años y cuatro meses había llegado nuestra oportunidad: íbamos a pasar nuestra primera tarde a solas. La cosa empezó bien, nos encontramos en la calle, se puso de lo más contento, me enseñó los últimos poches que le habían regalado (gritando los nombres de los benefactores, con su lengua de trapo) y, cuando llegamos a la puerta de su casa, me agarró de la mano y me dijo aquello de pasa, pasa a la casa de mamá. Permitió que le quitara el abrigo y me llevó enseguida a ver todos sus juguetes, explicándome con detalle de dónde procedía cada uno, con algún ligero despiste porque los de los reyes de oriente venían de mamá y su hermana tuvo que llamarle al orden.


Cinco minutos después ya no estaba tan contento, al percatarse de que sus chicas se iban y él se quedaba conmigo la cosa empezó a no hacerle tanta gracia. Lloró, pataleó, negó que con la tía vero fuera a hacer ninguna cosa, y menos que ninguna, pis, y montó una de órdago en cuanto se cerró la puerta. Pero .... pasados unos segundos ya me tenía inflando globos, tirada en el suelo imitando la sirena de un coche de policía, organizando el tráfico del salón y jartá perdida de la risa ante sus comentarios.


En dos horas nos dió tiempo a casi todo, incluido un baile muy chusquero por mi parte, con imitación de Elvis Presley a lo Verónica. Vivimos el momento merienda, nos vimos a la pantera rosa, hablamos por teléfono con la abuela y le enseñamos nuestros problemas con el aparcamiento improvisado de vehículos que habíamos montado y, por fin, tuvimos nuestro instante baño, con búsqueda de lunares incluida.


Cuando sonó el timbre y aparecieron sus chicas, la criatura estaba de lo más tranquila, confesó que se había portado superbien y me acompañó hasta la puerta llenándome de besos y recomendándome, eso sí, que fuera buena. La madre, que antes de irse me había dicho como mil veces que podía llamarla al móvil en cualquier momento, que llegaba en un instante y que, además, me había enseñado dónde estaban los libros, las películas, los juguetes especiales para momentos de crisis y que se había ido con cierto susto pintado en la cara, no acabó de creerse que la casa estuviera en su sitio y que su hijo no diera muestras de haber pasado el peor momento de su vida.


De camino a casa me dió por pensar que, si las cosas venían mal dadas, podía ganarme la vida haciendo canguros .... No me haría rica pero iba a engordar con tanta sonrisa. Por cierto .... ¿alguien necesita una guardesa de niños con experiencia demostrable? Ofrezco referencias.