
¿Será así? Es difícil imaginarse en el mañana, en el más cercano y, aún más, en el hipotético futuro. Hace veinte años lo tenía tan claro que, al recordarlo hoy, me sonrojo. Aquella imagen bucólica de una misma anclada en un bello paraje, rodeada de nietos, con un libro abierto sobre el regazo y una sonrisa perenne colgada de la boca ... ¡Cómo somos los jóvenes cuando somos jóvenes!
En el hoy es todo mucho más difuso. Los nietos han desaparecido del escenario, el bello paraje está escondido en la niebla, la sonrisa ha quedado en rictus .... aunque, eso sí, el libro permanece en la estampa como antes. Con los años a uno se le empieza a hacer difícil ya no sólo imaginarse en el futuro si no incluso verse en el día después. O, al menos, a mí, me pasa. Mejor dicho, empieza a pasarme, será por esta etapa nueva en la que estoy a punto de embarcarme. Los temores grandes y los miedos chiquitos vienen a buscarte, intentan acorralarte, doblegarte, vencerte. Te pasas el día pensando eso tan inútil de: ¿Y si? ¿y si? ¿y .... si? Para, inmediatamente, contestarte: No, claro que no, eso no va a pasar, está claro que no va a pasar. Respuesta tonta porque, a los cinco minutos, esa vocecilla loca vuelve a empezar: Ya, claro que no va a ser así, pero ... ¿y si?
En el intermedio, mientras todo eso ocurre o no, voy a intentar imaginarme haciendo lo que más me gusta, eso que estoy haciendo ahora mismo: escribir. Vomitar. Soltar. Expresar. Compartir. Vocear. Gritar. Llorar. Sonreír. Jugar ......