30 dic. 2009

¡Huele a año nuevo!


¿Qué no? ¿Es que carecéis de olfato? Los años nuevos huelen a cosa recién empezada, a inocencia, a todo es posible, a tal vez tenga remedio, a esta vez puede que sea, a novedad.


Os estaréis preguntando: ¿y a qué huele el año que se va? Tendréis que poner un poco de vuestra parte, el olor de cada año que finaliza depende del valor que haya tenido para cada uno en particular. Para algunos afortunados olerá a talco, a leche materna, a eructo infantil; para otros, a cambio existencial, boda, separación, viraje profesional, ciudad nueva o incluso país diferente; estarán los que sientan que no ha cambiado nada, trescientos sesenta y cinco días después; también habrá quien se sienta hundido y esté en una situación de la que no sepa como salir; podemos acordarnos de aquellos que viven tan pagados de sí mismos que no notan el paso de un año y otro porque la única diferencia es que, cada día que pasa, se ven mejor ....


En mi caso estoy ante una mezcla total de olores: se va un año malo, con olor a rancio (ciertas personas generan ese aroma nauseabundo a mi alrededor); a dolor (por lo que no pudo ser); a superación (por la aceptación de lo inevitable); a pérdida (sigo teniendo un baño pendiente y lo tendré cada vez que esté frente al mar); a sonrisas infantiles (las de mis dos sobris en progreso continuo); a ya no puedo más y aquí me bajo seguido de aquí me quedo como que me llamo Verónica; a descubrimientos varios (el de todos y cada uno de los nuevos que aparecéis por aquí siguiendo mi rastro y el hecho de que permanezcáis los antiguos que es algo que me llena de alegría); a los mimos constantes de mi plural a diario; a las lágrimas de mi niña chica seguidas de alguna que otra sonrisa intermitente; a hospital (porque ha seguido tocando) ...


Como decía, un año malo que deja paso a una total incógnita en el siguiente. Un cambio brusco, después de mucho tiempo sabiendo hacia dónde se iban a dirigir mis pies cada día laborable, dentro de apenas unos meses me quedaré mirando al horizonte sin saber qué va a ser de mi (probe). Un cambio de esos que asustan pero que llevaba mucho esperando, que será para bien, seguro, pese a que con el tiempo puede que me escuchéis llorar desconsolada por las esquinas de este rincón. A los cuarenta y dos y de mudanza profesional ....¡hay que joderse!


Éste que va a comenzar en un instante será el año, además, en el que pueda mantener una conversación de tú a tú con Mario, sin utilizar a su madre o hermana como intérpretes; en el que, tal vez, pueda escaparme unos días sin tener que deshacer las maletas antes de haberlas cerrado; en el que sean más los días que sonrío que aquellos en los que mantengo un rictus en los labios; en el que vuelva a verme estupenda y no esté haciéndome a este cuerpo extraño que ha ocupado mi anterior fisonomía; en el que, sobre todo y ante todo, sonría, sonría, sonría ....


¡Merece la pena celebrarlo! Y, como con todo lo que está cayendo estos días, no creo que pase nada porque me pegue un bañito: va por ustedes, compañeros. ¡Qué tengamos mucha suerte! (o, como decía alguien de quien nunca me olvido: que tinguem sort, que trobem tot el que ens a mancar ahir).


22 dic. 2009

Si yo tuviera una pócima ...



... cuántas cosas lograría.


O no, nunca se sabe. Pero, por jugar, que no quede. Lo primero que tendría que conseguir sería un gorro de bruja: asunto resuelto. Mi sobri tiene uno genial que seguro que me presta un ratito. Lo segundo, un traje especial de bruja. Creo que en mi armario debe existir aún alguna que otra prenda de cuando era joven y rebelde que me puede servir para salir del apuro. Veamos, qué más, qué mas .... Ya sé: muchos frasquitos de esos de botica antigua. ¿Dónde consigo yo esto? Ya sé, la Mundi seguro que me localiza unos cuantos. Sigamos con la lista .... Animalejos, necesito un montón de bichitos de esos: arañas, murciélagos, sapos .... Me acerco al primer parque repleto de niños, busco al que tenga la cara de más malo del barrio y llego a un acuerdo con él.


Bueno, más o menos, la lista está completa. En cuanto al escenario ..... ays .....¡No se me ocurre nada! Esperad, esperad ... creo que ya lo tengo: el trastero de mi oficina. Sí, es ideal de la muerte. Con sus telarañas y todo. ¡Esto marcha!


Ahora sólo queda que me encierre con toda la cacharrería, que mezcle unos cuantos ingredientes, que pronuncie la frase mágica (ni locos penséis que os la voy a revelar: para que sea mágica tiene que ser también secreta), que añada unos cuantos polvitos especiales de esos que se encuentran en cualquier tienda y ..... tachín, tachín, tachín .... ¡Pócima creada!


Yo que ustedes me iría preparando. Si dentro de unos segundos empiezan a sentir ciertos picores; notan que tienen más brazos o piernas de los habituales; sienten el impulso irrefrenable de hacerle cosquillas al compañero; no pueden contener la risa ante la enésima bronca del jefe; han decidido gastar todo su dinero en una fiesta opípara para los colegas .... Es mi famosa y exclusiva pócima que ha empezado a surtir efecto.


¿Antídoto? ¡Pobrecillos! Con los años que llevo ensayando de bruja para lograr mi primera pócima, no esperarán que tenga preparado ya un antídoto ......



(Una forma como otra cualquiera de celebrar
que seguimos siendo pobres pero disfrutamos de mucha salud ....)


18 dic. 2009

Pongamos que ....




Pongamos que pudiera lograrse, que fuera posible. Desterrar estas fechas del calendario, eliminar esas fiestas inicialmente religiosas que se han ido transformando en una locura de consumo y estupidez humana en las que hay que reunirse porque es lo que manda la tradición, le pese a quien le pese. Pongamos que derretimos la famosa noche buena y cada uno se queda en su casa, al abrigo de la manta, compartiendo su habitual nocturnidad con quien suela tener a diario a su vera. Pongamos que el día veinticinco cada uno se levanta y se dirige a su trabajo, como hace cada mañana, y se enfrenta al borreguil día laboral con la misma sonrisa o el mismo rictus con el que despliega su humanidad el resto de los trescientos sesenta y cinco días del año. ¿Estallaría el mundo? ¿Se rompería algo? ¿La tierra se caería y dejaría de cobijarnos?

Pongamos que todas las personas creyentes que, durante esos concretos días del año, sienten que tienen algo que celebrar, se reunen y dedican su celebración a ser solidarios, y, en lugar de la pitanza de la noche, ellos, que realizan sus comidas diarias, ofrecen su personal bacanal a aquellos que realmente no tienen nada. Pongamos que, con los excesos de esos dos días, se alimenta a esa parte de la humanidad que no tiene nada que llevarse a la boca. Pongamos que, por una vez, todos fuéramos realmente solidarios y entendiéramos nuestra fe como algo que hay que compartir con el que menos posee.

Pongamos que esas reuniones familiares que acaban destrozando los estómagos y recubriéndonos de michelines se realizaran cualquier otro día, porque sí, porque te apetece reunirte y sentirte cerca de la gente que quieres. Un sábado, un martes o un viernes insignificante en el que no haya que acudir a los grandes almacenes y salir cargados de paquetes. Frente a una tortilla de patata, unas cervezas bien frías, un poco de embutido o ese estofado que a la abuela le sale riquísimo. Pongamos que esos familiares a los que nunca vemos, salvo en esta fecha, un día perdido de mayo te llaman para invitarte a comer, sin mas, sólo porque les apetece, porque quieren ver tu sonrisa, porque añoran sentir el contacto de tu piel.


Pongamos que esa infinidad de personas que viven solas, absolutamente solas, no sienten incrementada su soledad ante las imágenes incesantes de esos días en las que el resto de los seres humanos parecen tener siempre quien les quiera y abrace. Pongamos que se sienten un poco menos solos al saber que se trata de un día como el de ayer, que sus vecinos hacen lo mismo que ellos, limitarse a vivir, a apurar el día a día, o, en la mayoría de los casos, tan solo a sobrevivir.

Pongamos, pongamos ..... por poner, que no quede.


13 dic. 2009

Journey




¿Qué significa exactamente ser comprada, vendida, explotada? Teóricamente es fácil de entender, pero físicamente no tanto.

La instalación Journey lo intenta, al menos..

Intenta que te metas en la piel de esas miles de mujeres a las que han convertido en esclavas sexuales. Intenta que sientas su dolor, su pérdida de orientación, su vacío existencial, su miedo, su dolor ... que huelas lo que ellas han olido, que te veas como ellas se han visto, que te sientas como ellas se han sentido.

Y, he dicho bien, intenta, porque, es imposible. Por mucho que uno cierre los ojos en esa habitación hostil y le lleguen los olores nauseabundos de la barbarie; por mucho que uno se meta en un círculo negro; por mucho que uno escuche el relato con las propias palabras de su protagonista .... ni por asomo se va a sentir como ellas. Jamás, alguien que no ha pasado por ahí va a sentir la suciedad que a ellas las impregna, pero ... es un intento, al menos.
Si vivís o pasáis por Madrid en estos días (se clausurará el día 15), no dejéis de daros una vuelta por esos vagones especiales. A veces es necesario envolverse en otra piel para llegar a acercarse a otras realidades. Ajenas a las nuestras, increíbles, impensables, pero ... reales..

Por cierto: ¿Alguien podría explicarme cómo es posible que un hombre mantenga relaciones sexuales en una habitación semejante? ¿Cómo se le puede levantar? ¿Cómo es posible? ¿Cómo?

11 dic. 2009

...




Algún día creceré de verdad, maduraré y ... ¡seré la hostia!


Las cosas no importantes dejarán de afectarme, me tomaré a guasa cada gilipollez vital, me la sudará lo que diga el tonto de turno y seré capaz de reírme de lo que en el presente me pone de los nervios.

Algún día me brotará una sonrisa en lugar de un acceso de ira; tanguearé con gracia en lugar de embestir de frente; lidiaré a los miuras como si de mininos se tratará; me reiré de mi sombra y pareceré tan políticamente correcta siendo irreverente que la piel se me desnudará de gozo.

Algún día diré eso de ahí te quedas, pero, con guasa, sin que la vida se me vaya en ello; me descalzaré estos zapatos antiguos que aprietan y adquiriré unos mocasines suaves que me permitan deslizarme sin ruido y sin dejar huella; desconectaré de todo lo que no es importante, que es tan poco, y … seré Verónica a secas.


Sin apellidos, sin pasado, sin prestaciones antiguas y sin promesas debidas. Algún día … lo único que espero es que, cuando llegue ese momento, no pierda todo lo bueno que me define, que me hace ser quien soy y que, pese a todo, hace que me reconozca en cada latido.



7 dic. 2009

¿Alguien me presta a su genio?




De poder, durante las próximas semanas elegiría un lugar así para esconderme. Bien encerradita, sin que nadie pudiera atacarme. Sin sonidos de zambombas, panderetas o coros de niños aporreando mi puerta. Sin guirnaldas de purpurina que me rozaran la nariz. Sin los consabidos dulces navideños con su pringue de irrealidad chorreando por los dedos. Sin mensajes de texto repetidos hasta el infinito. Sin sonrisas forzadas estirándose por los rostros hasta forzar máscaras. Sin ...


Si pudiera, agarraría a mis sobris y me iría muy lejos, al país de nunca jamás. Nos contaríamos cuentos, nos inventaríamos canciones, nos pondríamos malos comiendo chocolate y sonreiríamos sin parar hasta quedarnos rendidos y con agujetas en los costados. Después nos acurrucaríamos para dormirnos muy juntos y evitar que los ogros malos nos despertaran de nuestro sueño.


Necesito que alguien me presente a un genio bueno, con una lamparita mágica que consiga que me teletransporte por unas semanas .... Tan sólo por unas semanas, de verdad de la buena que sí.


2 dic. 2009

La lluvia y sus cosas




Mi ciudad, cuando llueve, se desparrama, se vuelve loca, se pierde. Es lo que tiene no estar acostumbrada, imagino. Por eso, ante una época lluviosa, los que la habitamos sabemos que nada bueno puede suceder e intentamos afrontarlo sin desquiciarnos en exceso. Y, he dicho bien, intentamos, porque, a veces, el esfuerzo se queda en eso, en un mero intento.




Asomada a la ventana he suspirado con desaliento: está lloviendo. Bien, era necesario, la capa contaminante que nos cernía el cogote se estaba haciendo más insoportable aún que los socavones con los que nuestro querido señor alcalde quiere que juguemos al escondite, así que ... asumido, tenía que llover y está lloviendo. Cambio en la indumentaria prevista: pantalón, botas, chubasquero, paraguas ... ¡Todos listos para salir! Ahora sólo falta añadir el libro, la bolsa con la tartera, el dominical que no he terminado aún de leer ... La cosa se va complicando, pero, todo controlado, sigo tranquila.




Aterrizo en el metro, empapada (mi ciudad tiene eso también, cuando llueve lo hace en todas las direcciones posibles, para que te entretengas un poco y llegues bien mojada a donde quiera que vayas). Cambio de utensilios de una mano a otra mientras intento encontrar el dichoso billete y empiezo a escuchar esa megafonía tan especial que sólo los usuarios habituales del transporte público sabemos reconocer en lo que vale: Por problemas técnicos, la línea tal no funciona correctamente entre la estación tal y la estación pascual, existiendo una demora estimada en más de diez minutos ..... perdonen las molestias. Sigo tranquila: los problemas están en la otra dirección. Llego al andén .... ¡qué raro! Aquí hay mucha gente, hay mucha más gente de la mucha que hay normalmente ..... Panel electrónico: Por problemas técnicos, la línea está cortada entre la estación tal y la estación pascual durante un tiempo estimado en más de treinta minutos ... perdonen las molestias. Esto ... ahora sí tengo problemas. Antes de esa estación no puedo hacer ningún transbordo .... Ejem, ejem, ejem, la mañana se complica. Tranquilidad, ante todo, tranquilidad. Total ... es una estación, me bajo, me entero de dónde estoy, pregunto y ... camino hasta la siguiente. Sigue estando todo controlado.




Unos veinte minutos más tarde aparece el tren. Ya no sabemos si la línea está bien, si está interrumpida, si vamos a llegar a algún lado, pero ... poco importa. En el andén somos tantos y nos damos tanto calor humano que estamos hasta contentos. No he tenido que decidir si subía hacia lo desconocido o me mantenía en mi lugar de origen: literalmente, he sido engullida. Unos tres cuartos de hora más tarde, sin tener ni idea de por dónde viajaba, la masa humana de la que formaba parte me ha devuelto a otro andén, en el que he tenido que demorarme varios minutos para respirar, recolocarme todos los huesos, comprobar que llevaba todas mis posesiones y no me había quedado con nada que no me perteneciera, y, lo más divertido, averiguar en qué estación de ese mundo subterráneo en el que me muevo a diario estaba.






Cuando finalmente he conseguido llegar a mi puesto de trabajo tenía una pila de recaditos para devolver llamadas; hacía un frío del carajo porque mi distinguido compañero tenía abiertas todas las ventanas, por eso de la ventilación, tan necesaria; el fax había debido estar vomitando durante toda la noche, a tenor de la cantidad de papel que había sobre mi mesa ..... Y, lo mejor de todo, cuando estaba empezando a centrarme, recibo una llamada estupenda de una empresa de trabajo temporal en la que un caballero muy atento me expresa que desea concertar una reunión conmigo para informarme de las contrataciones que podemos hacer utilizando sus ofertas ...... ¡Por todos los diablos! ¡Qué nos quedamos en la calle en unos meses, joder, recochineo ya tengo bastante a diario, vamos, digo yo!




Y, lo mejor, lo mejor de todo es que .... el día no ha llegado ni a la mitad. ¡Ays, menos mal que tengo paciencia!